¿Son dos horas y media suficientes para saber lo que realmente quieres?
En mi caso no, ni si quiera me bastan para reaccionar ante lo más lógico, ante lo que llevaba tanto tiempo esperando.
Recapacito sobre una increíble tarde. Pienso en cada palabra dicha, cada risa, cada mirada, cada cigarro… hay complicidad lo sé ¿y timidez? Solo para el tema clave, me encanta.
Se notaban las ganas en el ambiente, faltaba el paso pero llego tarde.
Ahora personalmente después de esas dos horas y media solo corregiría una cosa que dije y algo que no hice.
Ahora sé que no me importa la distancia, los horarios de guaguas no son del todo a favor, pero es el mejor medio que hay hasta ahora. Sé que quiero combatir contra esa timidez y afinar esa complicidad. Sé que no quiero, ni quieres amarraduras pero quizás si te apetece, combatiendo y afinando, queramos cambiar de opinión.
Luego que, soy una persona que no se arrepiente de las cosas, pienso que si hago o no las cosas es por alguna razón que no tiene motivo a causar remordimiento. Pero, ¿por timidez yo no hacer algo? No es coherente en mí, eres tú que me intimidas…
Me arrepiento de no haber decidido rápido a la vez dicha la “indirecta”, idiotamente sonrío al pensar en ese beso, un beso que dejó cosas en el aire, dejó las ganas de más.

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